Satisfacción en la patronal por el rechazo a la imposición de la reducción de jornada laboral

Satisfacción en la patronal por el rechazo a la imposición de la reducción de jornada laboral

El Congreso de los Diputados ha aprobado las enmiendas a la totalidad que rechazan el proyecto de ley de reducción de jornada laboral que quería imponer el Ministerio de Trabajo.

Ante este resultado, CEOE y CEPYME, en la línea de lo manifestado por CREEX reiteradamente, han agradecido a los grupos parlamentarios que hayan tumbado esta norma, fruto de la ausencia de diálogo social.

Estas organizaciones aseguran que la decisión evita un grave impacto negativo en la economía, el empleo y los consumidores.

El debate sobre la jornada laboral debería regresar al espacio que le corresponde: el diálogo social y la negociación colectiva sectorial. Ese es el marco en el que empresas y trabajadores deben abordar cualquier elemento esencial de las condiciones laborales, lejos del ruido mediático.

Desde el primer momento CEOE y CEPYME hemos advertido de que una reducción de jornada impuesta, sin tener en cuenta la realidad de empresas, pymes y autónomos, generaría problemas organizativos, menor productividad, más costes, una menor calidad de los servicios, y un menor atractivo para la inversión, todo ello en un contexto de difícil cobertura de vacantes. Esto habría afectado al crecimiento económico, la creación de empleo y la oferta para los consumidores.

Defendemos que la reducción de jornada, como cualquier mejora en las condiciones de los trabajadores, debe hacerse mediante la negociación colectiva, equilibrando las necesidades de empresas y trabajadores. Ese ha sido siempre el camino del progreso y la paz social en España durante más de 40 años.

Lo contrario, permitir que un ministerio legisle sobre una materia ya acordada en la negociación colectiva, debilita los mecanismos esenciales de diálogo social y, con ellos, nuestra convivencia.

Por ello, CEOE y CEPYME animamos a retomar cuanto antes las mesas de negociación y a reactivar la negociación colectiva, ralentizada por la insistente injerencia del Ministerio de Trabajo.