Las subidas desmesuradas por decreto del SMI ‘dopan’ la negociación colectiva a favor de la parte sindical y perjudican a los trabajadores menos cualificados

Las subidas desmesuradas por decreto del SMI ‘dopan’ la negociación colectiva a favor de la parte sindical y perjudican a los trabajadores menos cualificados

La subida de un 33% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en solo dos años “ha sido un torpedo a la línea de flotación de la negociación colectiva que ha dopado esta negociación en favor de una parte, la sindical, y además perjudica a los trabajadores menos cualificados y a las personas que sufren el paro de larga duración”. Así de tajante se ha mostrado Javier Peinado, Secretario General de la CREEX, en la mesa redonda celebrada esta mañana en el Ministerio de Trabajo y Economía Social, bajo el título ‘El impacto del incremento del SMI en la negociación colectiva’.

Peinado ha acudido a este foro organizado por la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos en representación de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME).

El dirigente de la organización más representativa del empresariado extremeño ha comenzado su turno recalcando que los empresarios “siempre, siempre, hemos estado comprometidos con el cumplimiento de la ley”, al tiempo que agradecía a CEPYME que le hubiese elegido como portavoz en este debate, “lo que no es azar ni capricho, es que en Extremadura es donde se dan los sueldos más bajos y, por tanto, donde es más difícil asumir subidas tan desmesuradas”.

Peinado ha continuado explicando que las subidas salariales no se pueden desvincular nunca de la coyuntura económica, puesto que de lo contrario se frena la actividad, se destruyen empresas y se incrementa el desempleo. Asimismo, ha reiterado que los incrementos bruscos del SMI que se han decretado por el Gobierno en los últimos dos años “dopan la negociación colectiva a favor de una de las partes, que ya cuando se sienta a negociar ni quiere abordar el tema de los salarios”.

Marginación laboral

El Secretario General de CREEX ha apuntado que las subidas del SMI “pueden tener, de principio, algunos efectos positivos, como contribuir a una mayor justicia social, incrementar el consumo y mejorar el capital humano de la empresa”, pero ha instado a analizar la realidad. “Esta realidad, en el caso extremeño, es que el 70% de los parados muy baja formación y escasas competencias para el desempeño laboral, y estas subidas dejan fuera del mercado laboral a muchas personas, convirtiéndolas en paradas de larga duración, porque a veces, por muy buenas intenciones que se tenga, si no se analiza y mide bien, se logra el efecto contrario”.

A su juicio, en este caso no se ha sido sensible ni consciente del impacto negativo, en forma de marginación laboral de muchas personas con baja cualificación, y ha llamado la atención sobre otro hecho: “subir el SMI ha supuesto también subir las cuotas sociales, y los empresarios tenemos las espaldas anchas, aguantamos mucho, pero si se lastra tanto el factor trabajo y la competitividad, no podremos soportarlo mucho, y menos en un país con la situación en la que estamos”.

Otro aspecto abordado por Peinado es que la subida del SMI obliga o a mermar de manera muy poco ajustada en términos de productividad las diferencias salariales entre categorías o a asumir incrementos globales en los costes del factor trabajo que, según varios ejemplos que ha citado, suponen medias incrementos en estos costes del 10%, y en ciertos casos por encima del 15%. “Con esos incrementos, la negociación queda dopada: si hay una subida del 10%, ¿para qué se van a negociar los sueldos?”.

El Secretario General de la CREEX ha apuntado al Ministerio al señalar que no se contempló un periodo de transición y adaptación a esta subida “no permitiendo que el mercado interiorizase esta subida de costes, al menos estableciendo un plazo para ir ajustando el incremento de las cuotas sociales, y que el mercado fuese asumiendo el sobrecoste vía precios”.

Un nuevo punto en el que, a su juicio, no se ha pensado a la hora de irrumpir con un decreto de nuevo SMI es en el del coste de la vida “que no es evidentemente el mismo en Madrid que en Badajoz” o cómo podía impactar en los sectores según el nivel medio de cualificación de la mano de obra, “porque, por ejemplo, en el campo solo por la vía salarial el coste subió un 33%”.

A modo de conclusión, Javier Peinado ha indicado: “los empresarios queremos que los trabajadores cobren cuanto más mejor, porque eso tiene además un retorno en la economía, pero hay que tener los pies en el suelo y no llevarnos a la asfixia. Espero equivocarme, pero las consecuencias de esta subida desaforada se verá en el medio plazo y se verá en términos de destrucción de empleo para los colectivos con menor formación, convirtiéndoles en parados de larga duración y contribuyendo a su marginación laboral y social”.

Situación del campo

Previa a la intervención de Peinado ha tenido lugar la de Juan José Álvarez, Director General de ASAJA, que actuaba en representación de CEOE

Álvarez ha explicado que el campo ya arrastrada problemas derivados de los recortes de la PAC, los aranceles o el desequilibrio en la cadena agroalimentaria, que se agravan por la incidencia del COVID.

En este escenario irrumpen los decretos de subida del SMI, “y se dice que no queremos pagar este sueldo, y eso es falso. Lo que ocurre es que el campo no es igual en todas partes, y hay lugares donde los convenios pueden absorber esta subida y otras donde tienen muchos problemas, porque los costes ya son muy elevados en función de los rendimientos”.

Por eso, ha continuado, se reclamó un plazo de adaptación y medidas como que no se aplicase la subida a ciertos complementos, o que se amortiguase esta subida en las cuotas sociales, “una vez que vemos que la decisión de subir el SMI desvirtúa la negociación colectiva.

En la mesa de debate también han intervenido Mari Cruz Vicente, por parte de CCOO, e Isabel Araque, en representación de UGT, mientras que la Directora General de Trabajo, Verónica Martínez, ha actuado como moderadora.