Feextur confirma el buen momento del turismo extremeño, con 550.000 visitantes este verano

Feextur confirma el buen momento del turismo extremeño, con 550.000 visitantes este verano

La región mantiene las cifras de 2025, encabeza la percepción turística de España con una valoración de 7,7 sobre 10 y roza el 90 % de ocupación en la semana del 15 de agosto

Extremadura cierra el verano de 2026 con unos 550.000 turistas y visitantes, una cifra prácticamente idéntica a la del año pasado que confirma la consolidación de la Comunidad Extremeña como destino. La Federación Empresarial Extremeña de Turismo Rural (Feextur), asociación de referencia en el turismo rural de la región, atribuye ese comportamiento a un factor que se ha impuesto sobre el resto: unas vacaciones asequibles y económicas, y un territorio no masificado y muy seguro.

Del cómputo global, en torno a 400.000 corresponden al grueso de la temporada, los meses de julio y agosto, a los que se sumarán otros 120.000 durante las tres primeras semanas de septiembre, todavía dentro del verano. Alrededor del 15 % son extranjeros, procedentes principalmente de la Unión Europea. En el conjunto de 2026, Extremadura rozará los dos millones de visitantes, con el periodo estival como el de mayor afluencia.

La ocupación media se situó en el 60 % en julio y en el 80 % en agosto, con su cuota máxima —un 90 %— en la semana del 15 de agosto. En enclaves muy concretos se alcanzó el lleno absoluto: Trevejo llegó al 100 % coincidiendo con el lanzamiento de un globo sonda con motivo del eclipse.

A ello se suma un dato de percepción: Extremadura es la región española mejor valorada por el visitante, con una nota de 7,7 sobre 10, por delante de Asturias o Aragón. Las peor valoradas son precisamente las de mayor volumen turístico (Cataluña, Andalucía, Baleares y Canarias). Feextur, organización integrada en COEBA-CREEX, sitúa las claves de esa valoración en la ausencia de masificación, la seguridad, los precios, la falta de colapso en las infraestructuras y la disponibilidad de vivienda para todos: forasteros, emigrantes, turistas y vecinos.

Zonas más visitadas

Las áreas más consolidadas siguen siendo aquellas en las que el agua y los recursos naturales asociados son el elemento protagonista: todo el norte de Extremadura, el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara y las comarcas de La Siberia y La Serena con sus banderas azules. También la franja rayana con Portugal, en el entorno del pantano de Alqueva, registra una alta afluencia.

Los eventos, conciertos y festivales atraen a un visitante más de paso, pero en volumen creciente. A los clásicos —los festivales de teatro de Mérida, Cáceres o Alcántara— se suman citas como el Festival Templario de Jerez de los Caballeros, Los Conversos de Hervás o las programaciones de poblaciones más pequeñas como Zalamea de la Serena, Villafranca de los Barros o Azuaga. La Ciudad Encendida, en Badajoz, y el Martes Mayor de Plasencia mantienen una acogida notable. Especialmente significativo es el aumento de turistas foráneos en Badajoz, que cuenta ya con más de 150 apartamentos y 25 alojamientos hoteleros.

Patrimonio y gastronomía son determinantes en la decisión del viajero, pero la naturaleza sigue siendo el gran reclamo y la que permite retener estancias de varios días: quienes buscan ver linces en Hornachos, cigüeñas negras en el Tajo Internacional o escuchar la berrea en el Parque Nacional de Monfragüe, la Sierra de San Pedro, La Siberia, Campiña Sur o la comarca de Tentudía.

Tipo de estancia y procedencia del viajero

El verano extremeño combina perfiles muy distintos: grupos, familias, parejas, forasteros y emigrantes. Estos últimos, que regresan cada verano principalmente desde Madrid, Cataluña y el País Vasco, se diferencian con claridad por sus pernoctaciones largas; llenan alojamientos y restaurantes y dan vida a los pueblos, sin querer perderse sus ferias y fiestas.

El viajero que busca agua y naturaleza reserva estancias medias, mientras que quien acude a un evento o festival, o pasa de camino, se queda una o dos noches.

El lastre de los incendios

El balance tiene una cara negativa. El incendio de Las Hurdes y el arrastre de aguas negras en esa comarca y en puntos de La Vera y el Valle del Jerte han supuesto una merma importante para el turismo durante este verano, sobre todo en la zona hurdana.

Para Feextur, no se trata de episodios aislados: son la consecuencia, que se repite cada año, del abandono del campo y del medio rural, de las trabas burocráticas a agricultores y ganaderos y de la falta de una política forestal en condiciones que permita evitar fuegos como el de Las Hurdes.