ENEX: preocupación empresarial por la situación internacional, la falta de presupuestos y la inestabilidad política

ENEX: preocupación empresarial por la situación internacional, la falta de presupuestos y la inestabilidad política

El último Encuentro de Negocios de Extremadura (ENEX) ha realizado un somero examen de la realidad a la que se enfrentan las empresas de la región, un análisis que, en general, tiene un tono pesimista.

De un lado se ha aludido a la incertidumbre internacional derivada tanto de los conflictos bélicos abiertos en Ucrania, Gaza e Irán, como de la permanente amenaza de aranceles por parte de Estados Unidos.

Según se ha puesto de manifiesto, estos condicionantes hasta ahora han tenido una incidencia moderada en las previsiones económicas de España y Europa, pero es posible que se agrave el problema. De hecho, el carburante ya está subiendo, y lo mismo el coste de la electricidad, aunque en este caso también se une el que tras el apagón se haya reforzado el mix energético en detrimento de las renovables.

En un nivel más doméstico, el déficit público se mueve en términos aceptables, pero no por el control del gasto público, que sigue desbocado, sino por el incremento de la recaudación, motivado por una subida fiscal de facto, que hace que se facture más pero el beneficio final vaya a la baja.

De ello se deriva otra situación alarmante: la inversión productiva cae, lo que es un lastre a medio plazo para el crecimiento económico.

Como quiera que además vivimos en una permanente prórroga presupuestaria, la caída de la inversión se contagia al sector público, como puede apreciarse por ejemplo en la falta de mantenimiento de las carreteras y autovías y en los continuos problemas del tren.

La guinda es la incertidumbre del panorama político nacional, con un Gobierno que no se sabe cuánto podrá aguantar y con la inquietud sobre qué ocurriría si se convocasen elecciones.

Como mensaje final, se ha trasladado al empresariado la idea de que en este ecosistema lo único posible es aguantar y seguir adelante como se pueda, esperando que el panorama internacional y nacional se vaya despejando.