El cielo nocturno se consolida como reclamo turístico: La Cocosa cierra su Star Party con 400 participantes

El cielo nocturno se consolida como reclamo turístico: La Cocosa cierra su Star Party con 400 participantes

La finca La Cocosa reunió los días 11 y 12 de septiembre a 400 personas alrededor de los telescopios. La cifra, modesta en términos de turismo de masas, dice bastante sobre un segmento que Extremadura lleva años cultivando con paciencia: el astroturismo, un producto que vende precisamente lo que otros destinos han perdido, la oscuridad.

El festival, celebrado los días 11 y 12 de septiembre, está impulsado por la Diputación de Badajoz a través del Área de Sostenibilidad Ambiental, Energía y Territorio Verde y de su Centro de Promoción y Protección del Cielo (CPPC). Durante las dos jornadas se desplegaron 27 actividades pensadas para públicos muy distintos: observación astronómica y astrofotografía para los iniciados, talleres de manejo de telescopios para quienes nunca habían mirado por uno y un programa familiar que incluyó cohetes de agua, planetario, gymkana, rocódromo astronómico y escape room.

La Star Party no es un evento aislado, sino la cita más visible de un calendario que el CPPC mantiene durante todo el año. La programación presentada para el ciclo 2026-2027 contempla una docena de sesiones gratuitas entre mayo y abril, con medio millar largo de participantes previstos, cincuenta plazas por convocatoria y autobús gratuito desde Badajoz —un detalle que no es logístico sino técnico: alejar a los asistentes de la contaminación lumínica de la ciudad—. El itinerario sigue el pulso del firmamento: el Triángulo de Verano en julio, las Perseidas en agosto, las Leónidas en noviembre.

Una estrategia regional detrás

El centro se integra en ‘Extremadura, Buenas Noches’, la marca con la que la región ha ordenado su oferta de turismo astronómico bajo un paraguas común que implica a la Junta, las diputaciones y el sector privado, con guías específicamente formados para las experiencias nocturnas. La estrategia se apoya en un aval externo: las certificaciones de la Fundación Starlight —respaldadas por la Unesco, la Organización Mundial del Turismo y la Unión Astronómica Internacional— que acreditan la calidad del cielo en el Parque Nacional de Monfragüe, la comarca transfronteriza de Alqueva, Las Hurdes y el paraje de El Chorreón, en Moraleja.

El argumento de fondo es doble. Por un lado, la conservación: el cielo nocturno entendido como patrimonio natural amenazado por el exceso de luz artificial. Por otro, el desarrollo rural y la desestacionalización, esa palabra que aparece en todos los planes turísticos regionales y que el astroturismo aborda de una forma poco común, porque desplaza la actividad a las horas y los meses que la oferta convencional deja vacíos.

El factor eclipse

La apuesta llega además en un momento irrepetible. El eclipse parcial del 12 de agosto, con más del 95% de cobertura en buena parte de la región, funcionó como banco de pruebas y dejó llenos en comarcas del norte. La secuencia continúa con el eclipse parcial del 2 de agosto de 2027 y culmina con el eclipse total del 26 de enero de 2028, visible desde Badajoz y el sureste de Cáceres. La Dirección General de Turismo ya trabaja con ese horizonte mediante formación a profesionales, materiales divulgativos y redes de miradores celestes y senderos nocturnos.