La tranquilidad que puede disfrutar el viajero, la amabilidad de las gentes y unos precios que se mantienen en niveles razonables son los rasgos distintivos de la oferta turística extremeña, según señala Ignacio Lozano, Presidente de FEEXTUR (Federación Empresarial Extremeña de Turismo Rural), organización que representa a las empresas de turismo rural de Extremadura.
“Patrimonio, naturaleza o gastronomía son bazas importantes, pero existen también en otros destinos”, comenta, y agrega: “la diferencia es que muchos lugares que podrían competir con nosotros se han masificado, se han ‘turisficado’, y eso ha llevado a que el trato no sea el mismo y que los precios se incrementen”.
En cuanto al perfil de turista que atrae Extremadura, Lozano explica que el turismo internacional “ahora mismo para nosotros es una batalla perdida, por el tema de las comunicaciones; lo que nos llega va solo a Trujillo, Cáceres, Mérida y algo a Plasencia, es decir, los puntos que están en la A-5 o la A-66”.
Formación y promoción
Por lo que se refiere a retos, el representante de las empresas extremeñas de turismo rural alude a la digitalización “porque hay empresarios que aún no tienen ni firma digital”, la falta de trabajadores “donde había que analizar muy bien el tema de los subsidios que se dan”, la escasa formación “en todas las escalas” y la falta de apoyos: “si queremos que los pueblos mantengan la población tenemos que hacer políticas específicas, empezando por medidas fiscales que favorezcan a quien emprenda en el mundo rural, porque el empleo es el que puede revertir este problema”.
Lozano también critica muchas de las acciones de promoción y difusión de los atractivos turísticos de la región: “en ocasiones se hacen campañas por hacer, sin objetivos claros, y vamos como pollo sin cabeza” lo que supone una inversión dispersa y con poco retorno, “aunque también hay proyectos muy buenos”, reconoce.
